Success Elements in Bilingual Projects

Posted on Updated on

El pasado 17 de junio tuve el honor de participar en el I Congreso Internacional para Profesionales de la Educación Bilingüe organizado por Magister y celebrado en su sede de la Plaza S. Martín en Madrid. El encuentro contaba con el profesor Stephen Krashen como ponente plenario, y aglutinaba un buen número de propuestas desde los diferentes ámbitos y niveles educativos.

hand-523231_960_720

En esta ocasión compartí con los asistentes mis reflexiones e investigación acerca del concepto de ‘éxito’ en la enseñanza bilingüe. No cabe duda de que ya hemos pasado la primera fase de la implantación de proyectos bilingües en España, y que ahora afloran muchas publicaciones intentando demostrar si estas propuestas han sido o no eficaces. En este post voy a intentar resumir algunas de las ideas que comenté en la charla, y os adjunto la presentación PowerPoint que utilicé, por si fuera de vuestro interés. Let’s go!

Resumir en apenas una hora los aspectos clave de un proyecto bilingüe es una tarea ardua. Desde que comencé mi andadura en la educación bilingüe, allá por 2004, hasta ahora, han sido muchos los elementos que he recopilado como indicadores de éxito. Aún así, y sin lugar a dudas, ha sido mi experiencia como Coordinadora del Proyecto de Especialización Bilingüe en el CU Cardenal Cisneros (2009-2014), y mi posterior responsabilidad como Subdirectora de Innovación Educativa del Centro lo que me ha llevado a sacar conclusiones relevantes sobre este tema.

Lo primero que quiero destacar es qué entendemos por éxito. En la literatura sobre este área Brisk (1999) dice que definir el éxito en la enseñanza bilingüe es “a difficult and elusive task”. Y no le falta razón. Si verdaderamente estamos apostando por la enseñanza bilingüe por sus múltiples beneficios, no tiene sentido que basemos nuestras mediciones en aspectos meramente lingüísticos-comunicativos. Estamos viendo solamente un árbol de todo el bosque que está emergiendo alrededor de nosotros.

alice-and-cheshire-catLo que se mide cuando nos referimos a éxito, impacto o eficacia también está relacionado con nuestros objetivos. Esto me recuerda a aquella escena en “Alicia en el País de las Maravillas” cuando Alicia se encuentra con el gato de Cheshire y le pregunta adónde ir. El gato pregunta entonces cuál es su destino, y ella dice que le da igual. El gato entonces responde que en ese caso da igual el camino que coja. Creo que esta escena tiene mucho que ver con lo que está pasando con los proyectos bilingües en este momento. Se hacen muchas cosas, pero ¿hacia dónde estamos navegando?, y, lo más importante, ¿por qué?

El éxito debe medirse no solamente en el ámbito individual, es decir, en los logros de aprendizaje del estudiante, sino también desde otras esferas: el grupo, el centro, la Comunidad Educativa y, por tanto, hay que incluir también el éxito en aquellos elementos que van a asegurar que el proyecto tenga una vida larga y feliz por mucho tiempo. Por poner un ejemplo, ¿de qué me sirve que los estudiantes tengan un B2 si tengo a mitad de la plantilla desmotivada y sin conocer realmente lo que es el enfoque AICLE? Estos signos me pueden estar indicando un posible derrumbe del proyecto en dos o tres años.

En la charla destaqué seis aspectos que, a mi parecer, deben cultivarse y cuidarse para que los proyectos bilingües sigan creciendo y ofreciendo numerosos beneficios en los contextos en donde se desarrollan:

  1. La visión compartida. Es nada menos que poner un GPS para que el centro sepa hacia dónde se dirige. Presentar el proyecto a la comunidad educativa, hacer participativas las decisiones que sea posible tomar de este modo, estar pendiente de las necesidades no solamente del profesorado sino también de otro tipo de personal de centro (como el administrativo). Es indispensable que todo el mundo conozca por qué se está llevando a cabo un proyecto bilingüe, aunque no esté involucrado en la docencia en inglés.
  2. La formación de profesorado, y aquí insisto en que no es suficiente con tener un C1, sino que es necesario haber hecho un giro metodológico (lo que yo ya he empezado a llamar como epifanía metodológica). En mi caso, el proyecto dio la oportunidad a un grupo de profesores a descubrir juntos cómo querían trabajar, a construir su proyecto. Es indispensable mantener reuniones frecuentes para compartir materiales, crear proyectos y continuar ‘alimentando’ el proyecto.
  3. La conciencia lingüística. Si el profesor imparte la materia de la misma manera que lo haría en su idioma, estamos perdiendo la oportunidad de trabajar con un ‘focus on language’. El profesor de contenido es experto en el lenguaje asociado a su materia, y es necesario hacerle consciente de ello. Además, es indispensable realizar un trabajo de carácter transversal relativo a lo que Cummins bautizó como CALP (cognitive academic language proficiency). Este tipo de lenguaje, empleado en contextos educativos, de carácter más complejo, y vinculado con las destrezas de pensamiento de orden superior, es un elemento indispensable para asegurar un aprendizaje óptimo (y no solamente en una lengua adicional, sino también en la materna).
  4. Estar en contacto con la realidad. En el caso de la formación de profesorado, que es el campo que trabajamos en mi centro, se trata de que los estudiantes tengan la oportunidad de mantener el contacto con aulas reales, con profesores que realizan su trabajo en contextos bilingües y, más importante, con los niños y niñas que aprenden a través de un idioma adicional. La observación, la conciencia crítica y la reflexión son aspectos fundamentales para seguir creciendo.
  5. Otro aspecto fundamental que surgió de nuestra experiencia es la mentalidad de crecimiento, un concepto desarrollado por la psicóloga de Standford, Carol Dweck. Si bien considero que este concepto tiene algunas debilidades, me interesa mucho cómo los profesores que se involucran en proyectos bilingües suelen mostrar estas características. Están más abiertos al cambio, creen más en el valor del esfuerzo, suelen ser conscientes de que los errores son necesarios, y valoran el trabajo en equipo (por mencionar unos cuantos). Lo mismo nos está ocurriendo en la formación de estudiantes en nuestro Centro. Los pequeños estudios que hemos llevado a cabo indican que los estudiantes están desarrollando esta mentalidad.
  6. Por último, la investigación. La curiosidad es parte fundamental del aprendizaje, y un profesor/a no puede dejar de ser curioso. Por eso, los docentes que están involucrados en la enseñanza bilingüe deberían tener cierta estructura que les permitiera también investigar (sobre sus aulas, sobre el proyecto de su centro, sobre un aspecto de la educación bilingüe que quieran seguir, etc.). En el caso de mi centro, en estos últimos años la producción del equipo de profesores del itinerario bilingüe no ha dejado de crecer y expandirse. Precisamente este contexto también está haciendo que los estudiantes se estén animando a investigar en sus Trabajos de Fin de Grado de Magisterio, y ya tenemos un trabajo que ha sido convertido en artículo y publicado en la revista LACLIL (véase Cabezuelo y Fernández, 2013). Producir investigación y compartirla es nuestro deber como profesionales de la educación.

Podéis acceder a la presentación Powerpoint de mi charla aquí.

Espero que el artículo os haya gustado. ¿Qué opináis sobre el éxito en los programas bilingües? ¿Lo estamos midiendo bien? ¿Qué aspectos están funcionando en vuestros centros y son anclas que permitirán asegurar la continuidad de vuestros proyectos? 

 

Imágenes obtenidas de: thewilsonconcept.com y pixabay

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s